Todo el mundo sabe que el talón de Aquiles de los smartphones es la durabilidad de sus baterías. Hemos visto que se mejoraba su capacidad, el procesador, su chip gráfico, la pantalla o la cámara, pero uno de los elementos más importes no ha sufrido una mejora de sustancial valor. Por ello, actualmente la autonomía de un smartphone es de un día de media por cada recarga.
No obstante, en la Escuela Henry Samueli de Ingeniería y Ciencias Aplicadas de la Universidad de California Los Angeles (UCLA), han descubierto que las baterías móviles podrían recargarse en cuestión de segundos. Estaríamos ante un nuevo modelo de batería con una velocidad de carga que se vería multiplicada de una forma considerable, entre 100 y 1.000 veces más rápido que con las actuales, a lo que hay que unir su reducido tamaño, con un espesor de apenas una capa de un átomo de carbono.

El grafeno es un material que se sitúa como
referencia de la tecnología en el futuro y la clave de haber podido diseñar una batería con estas características. Como explica un profesor perteneciente al equipo de investigadores del proyecto, Richard Kaner, el
proceso de fabricación "es sencillo, rentable e
incluso se puede hacer en casa". "Uno sólo necesita una grabadora de DVD
y óxido de grafito disperso en agua, que está comercialmente disponible
a un costo moderado", señaló el investigador.
El objetivo de este grupo de investigación es
trabajar junto con fabricantes de móviles para poder
producir en grandes cantidades sus baterías, algo que no debería resultar muy complicado dada la imperiosa necesidad de las compañías de dar un
salto cualitativo en estos componentes. Además, otro punto a favor para que esto fluya es su
escaso tamaño, por lo que su integración en smartphones no supondría un aumento en
sus dimensiones, exactamente lo que
estas firmas buscan.